NOTA:
1.- El carácter canónico de nuestras celebraciones ha sido y es de Misas privadas.2.- Al lugar se le llama "Oratorio" por analogía, ya que sin el visto bueno del Ordinario ha sido y es sólo un domicilio particular sacerdotal y recientemente también las oficinas administrativas del Instituto del Buen Pastor.3.- Según el decreto del Papa Summorum Pontificum, todo sacerdote puede celebrar su Misa privada según la forma extraordinaria (cfr. art. 2), y los fieles que quieran pueden asistir a dicha celebración (cfr. art. 4), sin que sea necesaria ninguna otra autorización que la dada por el Papa.




Juventutem de Argentina entrevista al Padre Navas

domingo, 27 de enero de 2008

+ Entrevista al Padre Rafael Navas Ortiz (IBP) +
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Juventutem de Argentina agradece muchísimo al R. Padre Navas Ortiz su disponibilidad, sabemos que es una persona muy ocupada y su tiempo tiene un gran valor para todos nosotros. Estas preguntas surgieron de las dudas más habituales entre nosotros:

"Como ser católicos de Rito Extraordinario sin ofender a las jerarquías eclesiásticas"

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1)¿Cómo debemos tratar a los que critican al Vaticano desde la "Tradición" tildándolo de "herejes modernistas"?
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R/ 1º, Hay y habrá hasta el fin del mundo, por permisión de Dios, trigo mezclado con cizaña en el campo de la Iglesia. San Pío X denunció la presencia del Modernismo en el interior de la Iglesia y esa presencia hoy está muy activa queriendo impedir, de varias formas, la realización de la voluntad del Papa. El juicio actual sobre una realidad cambiante, para ser verdadero, debe tener en cuenta la situación concreta de hoy so pena de equivocarse. Se debe rezar por todos ellos (los unos y los otros) y procurar que vean que aunque la crisis no se ha solucionado enteramente las cosas están cambiando para bien y es obligación para todo buen católico ayudar. Apoyar al Papa que enfrenta a los lobos y como él lo pidio: rezar para que no tenga miedo y no retroceda ante ellos. Cada uno debe, en la medida de sus posibilidades, estudiar y difundir la sana doctrina garantizada por la Tradición.
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2)¿Cuál es el rol del Seglar en la Evangelización Tradicional?
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R/ El mismo que siempre ha tenido en la historia de la Iglesia en la que a veces ha sido definitivo en la mantención de la Fe. Laicos preparados y activos, son la mejor ayuda al apostolado de la Fe. Su rol se encuentra especificado y garantizado por el Derecho canónico (cfr. cánon 212).
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3) ¿Qué rol cumplirían los actuales jóvenes en la Evangelización, dentro de un marco Tradicional?
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R/ Aparte de su preparación en el conocimiento de la doctrina, su concurso en el esplendor del culto (Catequesis, ceremonias, peregrinaciones, adoración al Smo. Sacramento, procesiones, coral, etc.) que atrae tanto y convierte a muchos hombres modernos, con su generosidad pueden aportar sus iniciativas apostólicas en defensa de la Fe que es tan vilipendiada en el contexto cultural neopagano que inunda de iniquidad la sociedad moderna.
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4) ¿Qué servicio creé que podemos prestar, dentro de los límites de nuestra condición, los Seglares, a la gran obra de la restauración tradicional?
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R/ Ya se vislumbró en lo dicho anteriormente; pero recordemos que: Ningún servicio sería encomiable apostólicamente sin la condición de querer y buscar que se "haga la Voluntad de Dios así en la Tierra como en el Cielo..." La disposición personal a esa lucha es irrenunciable si queremos salvarnos ayudando a salvar a otros... Para lo cual el concurso de la gracia (don sobrenatural) es indispensable... la vocación a la santidad no es vocación exclusiva del estado consagrado, aunque de hecho todos estamos consagrados, ya de alguna manera, por el Bautismo, que nos hace hijos de Dios, ocupemos el lugar que ocupemos en la Sociedad visible de la Iglesia de la que somos parte. Les recomiendo la lectura atenta y la práctica de ese clásico abandonado por el modernismo: "El alma de todo apostolado" de Dom Chautard (OSB).
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5) ¿Cómo es el vínculo entre la Fe que se expresa y la Fe que se vive en la Doctrina Tradicional de la Iglesia?
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R/ "El justo vive de la Fe"... "No se cae una hoja de un árbol, sin que Dios lo permita" "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia...". La visión de la Fe debe ser la atmosfera en que se vive, en lo permanente, tener los criterios verdaderamente catòlicos, para entender el verdadero sentido de los acontecimientos, tanto personales como sociales; individuales como familiares; privados como públicos. Hay que vivir como se piensa so pena de, más tarde o más temprano, terminar pensando como vivió. El mayor ataque a la Iglesia y por ende a la Fe, es la imposición de una cultura radicalmente relativista, que causa la condena de tantas almas como la Santísima Virgen lo mostró a los niños en Fátima... La Dictadura del Relativismo denunciada por el Papa ha puesto a vivir en la amoralidad a tantos creyentes que van perdiendo la Fe y arriesgan facilmente asì perder el alma; la mejor ilustración de dicha mentalidad apóstata es el falaz estribillo tan repetido hoy: "soy católico a mi manera".
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6) ¿Del concilio Vaticano II que es discutible y que no lo es?
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R/ Eso no depende de la opinión que se tenga o de la información que se posea; es un hecho establecido objetivamente: Nada de lo que se afirma en el Concilio, por el sólo hecho de ser afirmado en el Concilio, es indiscutible... y lo que hay de indicutible es porque ya lo era antes del mismo Concilio, y lo será siempre, es por ser parte y reafirmación de la enseñanza anterior al Concilio, garantizada por la infalibilidad de la Iglesia. Es así que el Papa puede condenar el llamado "espíritu del Concilio" y pedir colaboración en "la hermenéutica de la continuidad" con una crítica constructiva del Concilio que le permita a él (que es el único que puede hacerlo) dar finalmente la "recepción auténtica" de los documentos conciliares. El ya había advertido la gravedad de hacer del Concilio el "Super Dogma", cuando en realidad, como lo declararon, en varias instancias, los Papas del Concilio, su dimensión es mucho más modesta: Es pastoral y por lo tanto no define nada nuevo, concientemente se quizo que así fuera. (cfr, entre otras declaraciones el Discurso a la Curia Romana en Navidad del 2005 y la Alocución del Cardenal Ratzinger a las Conferencias de Obispos de Chile, Argentina y Colombia en Julio de 1988).
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7) ¿Puede uno resistirse por conciencia a participar de la liturgia Novus Ordo sin quedar dividido de la comunión con el resto de la Iglesia?
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R/ Es lo que ha pasado con muchos segmentos de la Iglesia llamados "Tradicionalistas" para los cuales el Papa no sólo reconocen que su actitud no por nostalgia o apego desordenado al pasado y pide que no sean injustamente tratados como católicos de 3ª categoría o incluso como excomulgados, han sufrido y aún en muchos casos, una discriminación sin precedentes, por parte de muchos obispos en contraste con una permisividad y tolerancia casi indiscriminada hacia cualquier cosa. Es la queja del propio Cardenal Ratzinger en varias de sus publicaciones... es justamente eso lo que quiere acabar el Papa con la aplicación del "Motu Proprio" ¿A caso el Rito en su modo extraodinario no manifiesta perfectamente o plenamente la Comunión con toda la Iglesia (militante, purgante y triunfante)? ¿Los que se niegan a celebrar con el Rito en su modo extraordinario se considerarían, por eso, como fuera de la Comunión? pensarlo sería tan injusto como lo contrario. Lo importante es que por pricipio no se tenga como inválido el NOM en la legitimidad de su promulgación; legitimidad "ab origine" y validez en su efecto, como lo ha explicad el Padre Laguerie en varias de sus repuestas en su Blog de internet, por ejemplo en "Del Blog del P. Laguérie: "¿Es necesario repetírselo?".
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8) ¿Y dentro de la filosofía tradicional de la Iglesia, puede ser para un católico cuestionable la liturgia tradicional?
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R/ No; sería marca clara de ruptura con la Tradición... esa es una de las preocupaciones del Papa que lo llevo decretar su Motu Proprio en el que entre otras cosas nos dice que dicha Liturgia nunca ha sido abrogada...
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9) ¿En qué puede ser infalible el Papa y en qué no?
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R/El Papa es infalible sólo en materia de Fe y moral, cuando manifiesta que quiere serlo y define para toda la Iglesia obligando a creer como parte de la Revelación... El es libre de dar el valor y la autoridad que quiera a cada declaración documento o pronunciamiento; si el Papa no manifiesta el deseo de obligar o definir, para toda la Iglesia una doctrina de fe o moral no compromete el carisma de la Infalibilidad. Justamente fue la voluntad expresa del los Papas, antes, en y después del Concilio que limitaron su autoridad a ser un Concilio meramente Pastoral sin comprometer, en sí mismo, la infalibilidad. No se encuentra ninguna manifestación de la voluntad de obligar y menos de definir alguna doctrina por parte de los Papas. Dicho sea de paso, eso fue lo que permitió los pronunciamientos mencionados del Actual Papa al respecto del Concilio.
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Agradecemos, tambien, la generosa colaboración de Eduardo Beltran.
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Pax et Bonum,
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Felisa López Imizcoz

¿En comunión o no?

lunes, 21 de enero de 2008


Algunos seminaristas del IBP en Roma
con el Card. Castrillón Hoyos


S. E., con todo respeto, en concreto: ¿En comunión?... ¿sí o no?


En consideración al "cierre de puertas", por no decir "portazos", - sería demasiado crudo-, esta vez dados, no a la Sagrada Familia, pero sí como a Ella, por parte de algunos prelados, para los cuales, no obstante el deseo explícito del Papa, no hay un lugar en sus diócesis para las comunidades "Ecclesia Dei" en general y muy en particular para el IBP y "muchísimo menos para siquiera pensar en otorgar una Parroquia Personal" ya que, en los hechos, siguen siendo considerados -de facto-, como "antes", en No comunión con ellos; lo mismo que como para la libertad de la forma Tradicional del Rito; que si se da, es lo menos posible: en cuentagotas.

Entre otras anécdotas reveladoras no ha faltado el Prelado que reclama porque se le pidió al IBP y no a él, colaborarle al Papa con una "crítica constructiva" del Concilio; y tampoco quien objetara jurídicamente al Papa el poder canónico de darnos la forma extraordinaria del Rito como "propia y exclusiva". Sin contar tampoco que algunos están tan ocupados que hace meses no han tenido tiempo para responder gentilmente (por la afirmativa o la negatuva) ni siquiera una pequeña nota a nuestros pedidos; ¿será que quieren ayudarnos, al menos, por medio del llamado "silencio administrativo" (cfr. el que caya otorga)?

¿Qué hacer?... ¡Paciencia!.. "Dios no ha pasado renuncia" ... y como decía San Juan Bosco: "Hacer el bien y que canten los pajaritos"; el Padre G. de Tanoüarn reflexiona sobre su experiencia al respecto:

¿En comunión o no?

Padre Guillaume. de Tanoüarn
Objeciones - Nº 13, enero de 2008

Recibía recientemente una carta de un obispo. No voy a nombrarlo porque no tengo la práctica de chivar. Pero su reacción escrita me pareció tan característica que no resisto a hacérsela conocer. ¡Y además, esto les concierne un poco, como van a verlo.

Simplemente tomen nota que él mismo les da una indicación sobre la ubicación geográfica de su diócesis. “Ustedes no están en comunión con los obispos de Île-de-France, como lo prueba la revista “Objections ”. Y de añadir, para que la medida sea bien plena, que esta comunión no corre el riesgo de producirse “antes de varios años”.

Me pregunto pues lo que me vale esta excomunión latae sententiae… Busco. Es cierto que en este momento nos interesamos mucho en los obispos, en su benevolencia y desafortunadamente también en su malevolencia. Es cierto que escribimos al respecto: la Iglesia de Francia no es, que yo sepa, una Iglesia del silencio. Hablamos de los obispos con el necesario respeto cuando se mencionan como los sucesores de los apóstoles. También con una preocupación de exactitud y de justicia en lo que informamos (una vez por haber publicado una información falsa, que me valió una carta memorable de uno de ellos, sé lo que cuesta de tolerar la aproximación o la falta de rigor en la información). Añado – pero sin duda es personal - un inmenso deseo de serles agradable…

Desgraciadamente, este deseo no es comprendido, al menos el del escritor de esta carta, que utiliza grandes palabras, buscando seguramente grandes remedios.

La cuestión que me planteo se refiere precisamente a una de estas grandes palabras: comunión. ¿Es posible cuando uno está en comunión con el Papa no estar en comunión con los obispos de Île-de-France? ¿Es posible cuando uno está manifiestamente en comunión con la mayoría de los obispos de Île-de-France no estarlo… del todo, debido a uno de ellos?

Y luego hay una cuestión subsidiaria: ¿es necesario de verdad que me administre a mí mismo estos grandes remedios que requieren las grandes palabras?

Soy miembro del Instituto del Buen Pastor, creado por la voluntad de Benedicto XVI (como lo señaló en varias ocasiones el cardenal Ricard). Soy pues sacerdote, incardinado en la Comisión Ecclesia Dei en Roma, habiendo firmado, un año antes de la creación del Instituto, una “Acta de adhesión”, por las cuales me comprometí “a una crítica constructiva” de Vaticano II. Estos actos fuertes del papa Benedicto XVI, los he tomado como una hoja de ruta, a su servicio. No se puede ponerlos en entredicho sin impugnar su autoridad soberana. - Pero me dirán, un obispo puede deshacer lo que otro obispo hizo. - Ciertamente, sino que el papa no es sólo obispo de Roma: es la fuente del poder en la Iglesia, cuya universalidad garantiza, más allá de las particularidades locales. Un obispo no puede pues deshacer lo que hizo el papa.

¿Cómo concebir en efecto esta comunión a dos velocidades, que sería por una parte, en Pedro y en su sucesor, una comunión con la Iglesia universal, y por otra parte, en tal obispo, una comunión con la Iglesia local? ¿Y cómo concebir que estas dos comuniones subsisten separadamente y que puedan no identificarse una con la otra en la comunión con el sucesor de Pedro? Comunión a velocidad papal, comunión a velocidad episcopal, este concepto parece propiamente inconcebible.

Un círculo cuadrado. A menos que se imagine (horresco referens) que el obispo no este, el mismo, en comunión con el papa. En un documento de 1993, la noción de comunión, el cardenal Ratzinger, temporibus illis, puso bien de manifiesto que la comunión con la Iglesia local sólo tiene sentido en tanto que expresa la comunión con la Iglesia universal.

¿Pero por qué es necesario qué, en su pastoral, algunos entre los obispos franceses (aún me vienen a la mente otros nombres) parecen defender la idea absurda de que uno puede estar en comunión con la Iglesia universal sin por lo tanto estar en comunión con la Iglesia local? ¿Por qué es necesario que se de el aire de añadir condiciones de comunión a las que el papa estableció?

Después del Concilio, en 1971, en plena crisis progresista, con respecto a la Iglesia de Holanda, el papá Pablo VI mencionó en varias ocasiones “fermentos cismáticos”. No valdría que estos fermentos hayan fermentado en la pastoral de ciertos obispos de Francia.

Todos debemos tener cuidado con las palabras que utilizamos, para que el portador de cizaña de que habla el Evangelio - inimicus homo- no aproveche de desacuerdos humanos, demasiado humanos, para hacer tantos desgarros en la túnica sin costura.

Todo eso es bello y bueno, dirán ustedes, pero queda un verdadero problema: el de la concelebración. Si no desean concelebrar con nuestros obispos, ¿no es una señal infalible de una carencia de comunión? ¿Y los obispos que utilizan esta gran palabra no tendrían razón de hacerlo?

La objeción es importante; no puede tomarse a la ligera.

Hay que subrayar que existe un vínculo profundo entre la eclesiología y la teología de los sacramentos. Sin forzosamente reducir la comunión eclesial a su dimensión eucarística, como lo hizo en aquel entonces el ortodoxo Jean Zizioulas, es importante colocar que el fin de la eucaristía (lo que los tomistas llaman res et sacramentum), es la unidad de la Iglesia, en cuanto Ella represente su eficacia salvífica. Si el Reino de Dios adviene, es por el altar, y de cierta forma sobre el altar que adviene como lo decía frecuentemente Monseñor Lefebvre. Sin la eucaristía, que es el Emmanuel de Dios, Dios con nosotros, no hay más Iglesia.

En este sentido, no es facultativo, así como tuve la ocasión de escribirlo en muchas ocasiones, el reconocer la legitimidad de la forma nueva del rito latino, que, porque es declarada por un papa en nombre de la Iglesia, es esencialmente válida.

– Pero, me dirán ustedes, entonces ¿qué le impide concelebrar con el obispo en este rito esencialmente valido?

Algunos alegarán el deber de coherencia con lo que hemos vivido anteriormente y por lo tanto con las posiciones de la Fraternidad San Pío X. Esta razón existencial es una mala razón. No deseo haber puesto la mano al arado y que se me tomen en flagrante delito de retrovisión… Es necesario mirar derecho delante de sí y medir la gravedad de la situación en la cual aún nos encontramos hoy. Este obispo quien excomulga sus hermanos cristianos en lousdé nos permite, seguramente bien a pesar suyo, medir mejor la opacidad de los problemas en los cuales nos debatimos. Intentemos poner un poco de luz sobre todo eso, sin ceder a las pasiones que, desde que el mundo es mundo, agrian tan a menudo las cuestiones religiosas.

Me parece que hay tres razones que, hoy, impiden a los sacerdotes del Buen Pastor de concelebrar en la nueva forma del rito latino.

¿La primera? Los estatutos de nuestra comunidad, aprobados por la Comisión Ecclesia Dei y aprobados por el papa, nos garantizan “el uso exclusivo” de la forma tradicional del rito latino, reconocido como nuestro “rito propio”, para nosotros no se trata solamente de un derecho positivo que enumeraríamos antes de recibir un nuevo formulario del cual se podría decir, según la fórmula consagrada, “anula y remplaza” el precedente. Estos estatutos materializan nuestro contrato constitutivo con la Iglesia. Nos asignan un carisma, que es en efecto constitutivo de nuestra vocación eclesial. No podemos por lo tanto en ningún caso tratar ligeramente de tales prescripciones, y los obispos que nos piden renunciar a ellas hacen pensar en los esos reaccionarios que tienen siempre necesidad de ser más monárquicos que el rey y cuya escalada lleva con ella algo de vagamente ridículo.

Segundo argumento: concierne más directamente a los sacerdotes que desean beneficiarse del mismo privilegio del IBP, pero no pudiendo pretender al derecho que nos da nuestros estatutos, puesto que… no son los de ellos.

Hay, me parece, una dificultad teológica de verdad molesta al hacer de la concelebración en la nueva forma del rito latino la señal necesaria de la comunión.

En primer lugar, eso conlleva a negar la noción - tradicional en la Iglesia - de rito propio.

Mañana, si tal Patriarca ortodoxo se sujeta a la Primacía romana, ¿tendrá él que concelebrar según la nueva forma del rito romano para sellar su reconciliación con el papa de Roma? Me parece que esta noción canónica de rito propio es necesaria para un ecumenismo bien moderado. Sería absurdo cuestionarla en el seno de la Iglesia latina, mientras que la reunión de los dos pulmones de la Iglesia parece de más en más esperada.

Más profundamente, eso introduce una dualidad y una preferencia en lo que el papa llamó “el único rito latino bajo sus dos formas”, y eso a riesgo de reavivar la guerra de los ritos que el Motu proprio del 7 de julio último tan firmemente había deseado conjurar. Es absurdo reclamar que los sacerdotes que celebran habitualmente en el rito tradicional manifiesten su comunión en el nuevo rito, como si el rito tradicional, celebrado una cum famulo tuo papa nostro Benedicto no llevara en sí mismo una voluntad eficaz de comunión.

Exigir esta concelebración por parte de los que celebran habitualmente el rito en su forma tradicional, es cuestionar, de manera difícilmente tolerable, la finalidad y en consecuencia la legitimidad del rito tradicional.

Y si se me explica el contrario, entonces, lógicamente la concelebración no es necesaria.

En cambio, es importante valorizar señales concretas de comunión en un verdadero respeto mutuo, que llega, bien entendido, hasta una colaboración recíproca en la evangelización.

El último punto es importante: hemos recibido el derecho (y el deber) a expresar una “crítica constructiva de Vaticano II” y de las reformas que salen en consecuencia, entre las cuales, la reforma litúrgica. No hemos ocultado nunca que tenemos críticas respetuosas que enunciar en cuanto a la teología de la nueva forma del rito, esas mismas que formularon en su tiempo los cardenales Ottaviani y Bacci en su Breve Examen crítico. Ciertamente que a través de la encíclica Ecclesia de Eucharistia como también en el documento Redemptionis Sacramentum, el magisterio emprende una reevaluación de largo alcance de la obra litúrgica del Vaticano II. Pensamos que nuestra propia “crítica constructiva” se inscribe en este gran movimiento eclesial. La presentamos con humildad, pero también con un gran deseo de verdad.

Si es cierto que la barca de Pedro hace agua por todas las partes, no podrá enderezarse sino en la medida en que encontrará la estrella polar de su Tradición.

Padre Guillaume. de Tanoüarn

Cura salvaje de San Nicolás vs Cura legítimo de San Eloy

martes, 8 de enero de 2008



Misa del P. Laguerie en San Eloy---------- ------------------------------------ iglesia San Nicolás en París

El P. Laguérie: ¿Es Parroco "legítimo" en San Eloy y fue "Salvaje" en San Nicolás como algunos pretenden irónicamente "probar" yuxtaponiendo textos y textos?... Por los textos de sus escritos se contradiría


Párroco salvaje de San Nicolás vs Párroco legítimo de San Eloy


Lunes 7 de enero de 2008, por El secretario


Padre,
Desde hace varios meses circulan extractos de sus textos del « Chardonnet » que yuxtaponen hábilmente sus observaciones de entonces con su actitud actual.

El primero de estos escritos fue firmado por el padre de Champeaux, Prior de la Fraternidad en el Périgord y más recientemente es el padre Chautard, vicario en San Nicolás de Chardonnet, que lo atacó directamente por su comentario del documento del Papa de julio pasado relativo al famoso “subsistit in” de Lumen Gentium.

Quizá usted subestima el daño de estos puntos quemantes y lo más asombroso en todo esto es su silencio que parece acreditar la tesis de sus adversarios: ¿el Padre Laguérie habría cambiado? Creo que es nuestro amigo Brigneau que lo llamó un día “el cura que tira más rápido que su sombra”.

Ya sea que usted lamenta sus tesis de aquel entonces (extraídos todos de su famoso libro “Con mi bendición”) o ya sea que usted transige hoy teniendo un discurso suavizante en dirección a los obispos: sus adversarios se dan salvoconducto para introducir una dialéctica entre el cura salvaje de San Nicolás y el cura legítimo de San Eloy. ¡Es hora de decirnos cuál de los dos es usted!

Muy respetuosamente,
Rémi Augustín Sartrouville

Respuesta


· Cura salvaje de San Nicolás vs Cura legítimo de San Eloy
7 de enero de 23: 03, por el Padre Philippe Laguérie

Querido amigo,

Es cierto que varios jóvenes, muy jóvenes, padres de la Fraternidad se relevan, con gran refuerzo de citas del acusado, para explicar que el padre Laguérie de San Nicolás de Chardonnet era super mientras que el de San Eloy es un miserable. Todo igualmente exagerado ex utroque; ¡es, por otra parte, el índice que sus afirmaciones de hoy a mi respeto son tan sospechosas como las de entonces! “Todo lo que es excesivo es insignificante” decía Talleyrand. Tuvimos al padre de Champeaux (Bergerac-Perigueux) mi antiguo vicario en Burdeos y hoy es el turno del padre Chautard (actual vicario de San Nicolás) de yuxtaponer innumerables textos para horrorizar en las chozas. El uno y el otro relevados por el actual Prior de Burdeos que extrae de aquí su maná y cree deber encontrar su supervivencia en el demostrar sin cesar a su fieles que mi bella parroquia es una vía de perdición. Lo que ninguno cree verdaderamente a pesar del sanitario “políticamente correcto, así establecido, haciendo esto, como”. Cuando un difunto nos es común, mis (inteligentes) feligreses asisten a donde ellos a los funerales, mientras que los suyos (adoctrinados) no ponen los pies donde nosotros. ¡“Es apenas creíble!” diría mi sobrino…


Que sepan todos ellos que de ninguna manera les tengo mala y les deseo unas muy felices Pascuas en la paz del Gloria in Excelsis Deo. Diría incluso que eso más bien me divierte: porque numerosos obispos me reprochan exactamente lo contrario: “Laguérie, es como antes”. Y luego he tenido treinta años antes que ustedes y, entonces al menos, no me contentaba con yuxtaponer las citas. Defendía con dientes y uñas, a los lados de mis superiores, la supervivencia de la Tradición y si alguna una de mis diatribas de entonces tiene la gracia de tocarlos aún, me dan mucho honor y fuerzan mi gratitud. Sepan de todos modos que no lamento ninguna de esas líneas, al contrario; ¡no eran tan numerosos, los sacerdotes, que defendían públicamente las consagraciones a las cuales les deben su sacerdocio! Y creo que, a pesar de su juventud y de sus interminables citas, estos jóvenes hacen el buen trabajo. En cuanto a esta famosa juventud, eso les pasará antes de que eso me retome. “Mis queridos señores, Paciencia” habría dicho nuestro buen Padre Barriel, deslizando su pulgar bajo sus índices-mayores. Perdón, ustedes no pueden saber.

Pero basta de bromas: las cosas son serias. Y su comprensión puede aclarar más de una linterna: es el único motivo de esta intervención que no dejará de parecer (falsamente) como un alegato pro domo. Me burlo bien, por lo demás. Un anacronismo funesto y un desfase explosivo para el futuro: tales son el motivo y el alcance de estos ataques repetidos (y unilaterales, ténganlo en cuenta) que dan prueba de nuestros diferendos.

1/ Un anacronismo funesto.

Si sus innumerables citas se refirieran a cuestiones de Fe, de doctrina, de moral, entonces tendrían razón de decir que el padre Laguérie se voltio la chaqueta. Y si entonces tenía razón (lo que ustedes parecen concederle, ¿no es verdad?), conforme, que se habría vuelto un hereje, un liberal, un impío… ustedes no llegan a estos nombres de pájaros, gracias. Y he aquí el por qué:

Todas sus citas forman parte del ámbito político, sin excepción. Hablo aquí de la política en el sentido aristotélico, del gobierno de la ciudad, de Dios en la ocurrencia. Se trata siempre de una cuestión de posicionamiento con relación a lo que el Cardenal Benelli llamaba (erróneamente, lo dije aquí) la iglesia conciliar. En verdad, se trata más de bien: de saber qué comportamiento práctico es necesario adoptar frente a una Autoridad, nada menos que la de la Iglesia de Jesucristo que, entonces, nos prohibía de hecho la misa, el catecismo, la Escritura, como dice Madiran. Y también el acceso al episcopado: ¡cuántas generaciones de seminaristas, de las cuales soy yo, no temblaron a la idea de una muerte prematura de Mons. Lefebvre! Estas cuestiones eran de vida o muerte.

Entonces déjenme decirles muy clara y fuertemente si es necesario: o bien la situación práctica en nada evolucionó desde los años 70 y en efecto, mi “cambio” es funesto; o bien esta situación práctica cambió y es su inmovilismo táctico que es funesto y va a costarles muy caro. Y porque pienso obviamente que la situación práctica cambió completamente (incluso si será necesario algunas décadas para traer la paz doctrinal completa, como dice tan justamente Mons. Fellay: volveré sobre el tema) y que ustedes se equivocan completamente de época, entonces van derecho contra la pared.

Pues en fin: ¿tenemos obispos? Sí. ¿Qué confirman y ordenan en la Tradición litúrgica? Sí. ¿Se les prohíbe decir la misa gregoriana? No. ¿Se les dice que está prohibida? No. ¿Se les exige tomar el concilio como el super dogma que eclipsa Nicea? No. ¿Tienen el derecho a rechazar el espíritu y a interpretar la letra según la Tradición? Sí, e incluso es un deber. ¿Pueden administrar todos los sacramentos con el ritual de 1962, recitar el breviario del mismo año? Sí. ¿Quién les impide dar un verdadero catecismo a los niños y a los adultos? Nadie. ¿Y quién les impide estar en perfecta comunión con Roma y el Papa? Tengan cuidado que no sea su orgullo o algún demonio que los persuade de lo contrario… abran sus ojos cerrados desde 1988: se termina la operación “supervivencia” y ustedes no figuran allí ni siquiera como antiguos combatientes.

Todo no es color rosa, ciertamente, y lejos de ahí. Abrir iglesias no es fácil, concedo. ¿Pero están seguros qué eso era cosa fácil en la Fraternidad? ¿y a quién lo dicen ustedes? ¿Han intentado solamente, como en Amiens actualmente? No es seguro. Nuestros obispos deberían sin duda no solamente dejarnos hacer, sino mostrarnos el ejemplo: De acuerdo. Sí, será necesario tiempo…

¿Pero pueden pensar seriamente que la situación no ha cambiado, sin mentir en el fondo de ustedes? ¿Que Pablo VI y Benedicto XVI son idénticos e intercambiables? ¿Qué nada pasa en la Iglesia y que, mientras que ustedes estén, nunca se producirá nada de alentador? La confiscación de todos los bienes espirituales y tesoros de la Iglesia en provecho de una ideología se terminó: abran de nuevo los ojos. ¿Y si la situación política ha cambiado tan profundamente y ustedes se niegan a adaptar su juicio, quién de nosotros está en la verdad? ¿Debo recordarles que la verdad se encuentra en el juicio y que es el que se niega a modificar su juicio sobre una realidad cambiante quien se equivoca? Puede bien jactarse de no haber cambiado y de negarse absolutamente a hacerlo: además de que esto es poco inteligente, se encuentra muy rápido en el error. Y un error tanto más tenaz que él lo ha consentido como un criterio… de verdad. “Y mantenemos nuestros amables remordimientos como el mendigo alimenta sus miseria”. (Cita de Baudelaire para utilizar en un próximo artículo). El criterio de la verdad doctrinal está bien en Canon de Lérins “eadem sententia, eodem sensu”. Pero hacer del inmovilismo el criterio de un juicio práctico del ámbito político, es destruir la inteligencia. No hay de que elogiarse.
Es decir que está oscuro al mediodía, porque esto era verdad a medianoche.

Un ejemplo reciente de este anacronismo funesto acaba dársenos de lo alto entre sus filas. En la conferencia que dio Tissier (no veo en absoluto por qué este obispo tenía derecho un título cualquiera cuando se permite, ante la indiferencia general y una vergüenza sin precedentes para la Fraternidad, nombrar al papa Benedicto XVI “Ratzinger” sin excepción y a todo lo largo) los días 9, 10 y 11de noviembre pasados en el simposio Pascendi en París.


Ya que, además del escándalo dado así a la Iglesia entera y en la impunidad general de la Fraternidad que publica orgullosamente estos insultos en el sitio oficial del distrito de Francia (yo soy el primero en destacar el hecho casi dos meses más tarde: esperaba, pero en vano, que algún responsable lo hiciera) Tissier sólo encuentra, para justificar todos los epítetos que otorga al Papa (racionalista, liberal, modernista etc.) citas de 40 años. Cuando el padre Ratzinger era el secretario del padre Rahner en el concilio. Ya sabíamos que la teología hussita de Ecône prohíbe a cualquiera el mejorarse, corregirse, a fortiori convertirse (piénselo -por lo tanto!). Pero que un obispo de la Fraternidad cometa, en la indiferencia general, un anacronismo tan perverso es sintomático de esta glaciación del pensamiento.


¡No quiero entrar aquí en los presupuestos psíquicos que presiden a semejante deriva, que debe hacer revolcarse a Mons. Lefebvre en su tumba! ¿Qué habría hecho Tissier con San Pedro, incluso en la noche de la resurrección? ¿Cómo Tissier habría tratado el caso San Pablo? no habría sido toda su vida más que el perseguidor de los cristianos, eso es todo. Si Tissier es sedevacantista, que se atreva a declararlo públicamente y deje la Fraternidad, que no lo es. Y si él no lo es, que tenga la decencia y la cortesía de llamar el papa por su nombre de papa o por su título. Mientras tanto, encuéntrenme un solo texto de Mons. Lefebvre que llame al Papa Pablo VI “Montini” o a Juan-Pablo II “Woytila” y comenzaré de nuevo a llamar a Tissier (de Mallerais, por favor) “Monseñor”. ¿No han sufrido lo suficiente, no de no, cuándo los peores modernistas llamaban a nuestro fundador “Lefebvre” y han leído ustedes el Evangelio que les impone nunca hacer a otros lo que no querrían que les hagan?


En cuanto a nuestro valiente padre Chautard que se estrangula en su punto quemante al constatar que los ortodoxos constituyen “iglesias”, pensamiento que me atribuye por lo demás mientras que simplemente es del papa actual, debería releer su historia de la Iglesia. ¿Sabe, por ejemplo, que los 24 patriarcas ortodoxos orientales convocados por el papa Eugenio IV al Concilio de Florencia se sentaban como nuestros obispos católicos y tenían una voz deliberativa? Y sí, lo que no se atrevieron Juan XXIII y Pablo VI en el Vaticano II, los papas del renacimiento lo hicieron e hicieron bien: sin Mahomet II, que impuso por la guerra, la tortura y la violación, el cisma ortodoxo, la Iglesia Católica había conseguido unificar a sus hijos desde España hasta Moscú, pasando por Constantinopla y Alejandría…


2/ Un desfase explosivo.

Quien leyó la entrevista de Monseñor Fellay en Présent del sábado 24 de noviembre (por lo tanto 15 días después de la prestación Tissier) se tranquiliza pesar de todo. “Preveo la posibilidad, relativamente próxima, de encontrar remedios prácticos” (a la situación de la FSSPX en la Iglesia) aunque, con tanto buen sentido como realismo, el superior general afirma que será necesario varias generaciones para “la paz encontrada por la solución de la crisis doctrinal”. No soy sospechoso de una benevolencia excesiva respecto a Mons. Fellay… pero yo aplaudo bien fuerte a la lectura de estas líneas: “eso significa que los remedios prácticos llegarán mucho antes del final de la crisis”.

Confiesen que es exactamente la posición concreta que presidió la creación y a la existencia del Buen Pastor. Es también la materia de un famoso editorial de Pacte, hace ya 10 años, escrito por su servidor y titulado por el padre de Tanoüarn: “Hacia una solución práctica”. Sólo hay la gente superficial para hacer creer que situaciones jurídicas concretas significarían, por sí mismas el final de toda controversia u oposición doctrinales. Vamos! por lo tanto: ¡nuestros enemigos más encarnizados no se equivocan y la agitación de este argumento miserable camufla evidentemente una denegación de toda solución, incluso y sobre todo doctrinal! Se comienza a medir cuánto una teología desconectada de la vida de la Iglesia se cubre de peligrosa y el rechazo de soluciones prácticas no es más que una mampara confortable. Sólo hay que medir la reacción de un padre Chautard cuando el propio Papa emprende el dar la interpretación católica de los textos del concilio: a ese tren, piensa él, se encamina hacia una solución práctica. Habría un bello psicoanálisis pendiente. Nada de acuerdos prácticos antes de un reglamento total de las cuestiones doctrinales; ¡pero también, nada de soluciones doctrinales que nos obligarían a un acuerdo práctico… hay allí algo de frustración y ustedes no han salido del albergue ni entrado en el regazo!

Lo más triste es esta distorsión creciente en el seno de la Fraternidad San Pío X entre posiciones como las de su superior (que deben acreditar, pienso, la mayoría de sus miembros) y algunos puntos quemantes de inflamación aislados pero fulgurantes de anacronismo, como los que se acaban de encontrar. No quiero creer que Mons. Fellay ignora estos textos o que los aprueba. Aún menos que en ello pueda haber una comunicación a dos velocidades, una oficial y externa para la Autoridad y otra oficiosa a uso de los miembros, por algún comanditario.

Habría preferido seguramente comenzar el año 2008 por observaciones más amenas. Les presento sin embargo mis deseos más calurosos, como a todos los lectores, con mis oraciones y mi amistad en Nuestro Señor. Pero un ojo sagaz sólo verá ahí mi gran amor por la Fraternidad, ampliamente compartido en Roma. Y después, no hago más que defenderme de ataques personales de los padres de Champeaux y Chautard que, por ser bien jóvenes y quizá bien intencionados, no son menos peligrosos para la Tradición en general.



Del Blog del P. Laguérie: "¿Es necesario repetírselo?"

viernes, 4 de enero de 2008

¿Es necesario repetírselo?
Jueves 29 de noviembre de 2007, por El secretario

Padre,
Usted parece extrañamente ausente del debate que está de moda en el Forum Catholique y que compromete a su colega (P. Guillaume de TANOÜARN). ¿No es hora de que corte brevemente con los rumores y los entre dichos y nos de oficialmente la posición del Buen Pastor, cuya responsabilidad tiene usted?
Muy respetuosamente,
Eric Jacquemin - París


29 de noviembre de 2007 19:13, por el Padre Philippe Laguérie

¡Nada de más simple, querido amigo! Esto será sólo una repetición.

Porque en verdad, se han dicho mil y una cosas redundantes, mientras que la posición del Instituto del Buen Pastor, tal como la formulo aquí, puede darse en algunas frases. Casi con las mismas palabras, esta posición ya era la mía, hace algunos meses en este blog. (véase “ ¿Dijeron “legitimidad”? ” del 17/04/2007 y “ ¿Derecho o ilegalidad? ” del 22/02/2007…)

1/ Impugnar la legitimidad de la forma ordinaria del rito romano, es negar el poder del Romano Pontífice sobre la liturgia y eso no es católico.

2/ Se trata de esta legitimidad ab origine”, como en su fuente, que por sí misma garantiza la validez del rito, su eficacia y por lo tanto su “santidad” objetiva, como acción del propio Cristo.

3/ La palabra “legitimidad” tomada en este sentido, no tiene obviamente el de la vida corriente que indica entonces, por añadidura, una rectitud de hecho y una perfecta conformidad doctrinal.

4/ De dónde se percibe que la palabra “legalidad” sería totalmente insuficiente porque sólo garantizaría el aspecto jurídico de la promulgación y no la validez del rito así promulgado. Por esta razón es que preferimos, en buen derecho, utilizar la palabra “legitimidad”.

5/ Que, así comprendida y distinguida del concepto corriente, permite con toda evidencia una crítica seria del contenido, porque no lo abarca. El propio Papa, por ejemplo, produce una de importancia cuando afirma (¡es muy violento para la reflexión!) que el rito antiguo respeta mejor que el otro el carácter sagrado. Cuando se trata del “Santo de los Santos” de la Iglesia… es lo que pensamos desde hace 40 años y renunciar a esta posición al mismo tiempo que el propio Papa viene en nuestro socorro sería tan estúpido como escandaloso.

Las cuestiones de comportamiento se deben deducir de estos principios, y no al revés. ¡Nosotros no somos marxistas! El testimonio que nos proponemos dar a la santidad probada e innegable del uso tradicional de la misa, sin perjuicio de la “legitimidad” que reconocemos al otro, nos hace una grave obligación moral el participar activamente sólo en ese uso. Y nadie, absolutamente nadie, puede obligarnos a lo contrario: ¡sería necesario, para eso, demostrarnos que la comunión no se establece enteramente en la celebración de la antigua y venerable forma! (obispos, sacerdotes y fieles confundidos, cada uno en su papel). Simple monstruosidad teológica de la cual se osa esperar que el clericalismo más delirante no vaya a apoderarse. Es como si nosotros fuéramos a exigir de todos los obispos y sacerdotes de la forma ordinaria, que celebraran el extraordinario para demostrar que están bien en comunión con la Iglesia. ¡qué broma!

No hay que extrañarse sólo de esta agitación. He aquí, en 30 años que, las cuestiones del Magisterio (Munus docendi) son objeto de estudios regulares, las cuestiones de Jurisdicción (Munus Sanctificandi et Munus regendi) se dejaron de lado, tanto de parte de los tradicionalistas como de parte de los conciliares. Se prefirió lanzar a la cara etiquetas e insultos (“integristas”, “ralliés”, “liberales”, “modernistas”, “cismáticos” etc….) que encubren, y dan prueba también, del vacío intelectual así cultivado. El FC (Forum Catholique) desgraciadamente acaba de darnos estos días, a pesar de algunas bellas intervenciones, una pequeña idea de esta aridez. Sin jactancia y con muchas inquietudes, ya hace 20 años que me digo que este vacío va a producir fractura. Es necesario pues, ponerse a estudiar seriamente estas cuestiones difíciles y delicadas so pena de hundirse en la imbecilidad o en el sectarismo. Tanto más que este nuevo Papa revuelve por sí solo todas las pistas y que los desobedientes de ayer pasan a ser los fieles de hoy y viceversa. Y porque ya lo comenzó bien en su libro magistral “No hay lugar a un cisma”, es al Padre Héry que el Instituto va a encargar aclarar estas cuestiones, con su fineza y su tenacidad legendarias.

Lo que quiere decir, que es totalmente inútil invitar a algún sacerdote que sea del Instituto del Buen Pastor a concelebrar una misa (por ejemplo para el Jueves o el Martes Santo) e incluso a asistir. Y no solamente porque sus estatutos se lo prohiben. El derecho canónico (Can. 902) afirma expresamente este derecho de todo sacerdote a la celebración individual y por lo tanto al rechazo legítimo de la concelebración. Salvo, si se encontrara ya ahí y que este rechazo causara escándalo, porque un oficio común va a comenzar, evidentemente (ibidem). Pero aún y sobre todo, porque el testimonio que debe dar se oscurecería hasta la destrucción. En fin, si es necesario, porque que su superior general se lo prohibe expresamente, conforme al derecho de la Iglesia y del derecho particular del Instituto.

Aprovecho para saludar a los simpáticos internautas del Forum Catholique. Pero por favor, este consejo: duerman en la noche. Cuántas tonterías nos evitaría esto durante el día. ¿Tenía razón el cura de Ars: « todo lo que se hace después de las 22:00 hrs., es para el diablo »?


SUMMORUM PONTIFICUM CURA: Benedicto xVI da Via Libre a Misa Tradicional

El Santo Padre "Decreta que se obedezca lo mandado", por tanto Nadie puede exigir requisitos diferentes, ni a sacerdotes ni a fieles, a los establecidos en el documento Pontificio... AGNUS.

Algunas puntos de relevancia del Motu Proprio:
…habiendo sopesado todos los elementos, invocado el Espíritu Santo... por la presente Carta Apostólica, Apostólica
Decretamos LO SIGUIENTE:
Art. 1. ... es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa de acuerdo con la edición típica del Misal Romano promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962 y nunca abrogado, como la forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia…

Art. 2.- En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar sea el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 que el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier día, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebración siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita ningún permiso, ni de la Sede Apostólica ni de su Ordinario.
...Art. 3. Si Comunidades o Institutos de Vida Consagrada o Sociedades de Vida Apostólica de derecho pontificio o diocesano desean tener una celebración de la Santa Misa según la edición del Misal Romano … 1962 en una celebración conventual o comunitaria en sus propios oratorios, esto está permitido. …
Art. 4. … incluso los fieles..., pueden ser admitidos a la Santa Misa mencionada en el art. 2….
Art. 5, § 1. En parroquias donde un grupo de fieles adheridos a la previa tradición litúrgica existe de manera estable, que el párroco acepte a sus pedidos para la celebración de la Santa Misa de acuerdo al rito del Misal Romano… 1962. …
§ 2. La celebración … puede realizarse durante los días de semana,... los Domingos y días de fiesta debe haber sólo una de estas...
§ 3. Que el párroco permita celebraciones de esta forma… matrimonios, funerales o celebraciones ocasionales,...
§ 5. En las iglesias que no son ni parroquiales ni conventuales, es el Rector de la Iglesia quien concede el permiso arriba mencionado…
…Art. 7. Donde un grupo de fieles laicos,... no obtiene lo que solicita del párroco, debe informar al Obispo …. Al Obispo se le solicita seriamente acceder a su deseo. …
Art. 9, § 1….un párroco puede,... dar permiso para el uso del ritual más antiguo en la administración de los sacramentos del Bautismo, Matrimonio, Penitencia y Unción de los Enfermos, según sugiera el bien de las almas.
§ 2. Se concede a los Ordinarios la facultad de celebrar el sacramento de la Confirmación utilizando el anterior Misal Romano …
Art 10. Es lícito que el Ordinario local, ... erija una parroquia personal ...para las celebraciones según la forma anterior del Rito Romano o nombrar un rector o capellán,
Todo lo que es decretado por Nosotros mediante este Motu Proprio, ordenamos que sea firmado y ratificado para ser observado a partir del 14 de Septiembre de este año,…, pese a todas las cosas en contrario.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 7 de julio en el Año del Señor de 2007, Tercero de nuestro Pontificado. BENEDICTO XVI

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EXULTET IBP