"... y conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres"
Estimado amigo indignado ante la injusticia y la calumnia:
Dejemos a Dios hacer su obra... ante sus inquietudes le propongo esta reflexión:
La Iglesia Católica, Romana, Madre, Maestra y guardiana de la Verdad (que es el mismo NSJC) cuya cabeza y fundamento visible es el Papa, Sucesor de Pedro, que cuando define y decreta la verdad y lo que hay que hacer, es infalible, no nos puede engañar.
No otra es la voluntad con que el Santo Padre decretó su reciente Motu Proprio sobre la Misa y para prepararlo creó un precursor por medio de la erección canónica del Instituto del Buen Pastor. A un Prelado desconocido, cualquiera que sea y que lamentablemente, como dice Monseñor Ranjith, al igual que muchos otros, se resiste a implementar con entusiasmo y prontitud la voluntad explícita del Papa y que además, en lugar de ayudar dificulta "legalmente", de varias formas, el apostolado del IBP en su diócesis -en evidente contraste con la permisividad de los abusos litúrgicos que en palabras de Benedicto XVI, llegaron al límite de lo tolerable- se le puede decir lo siguiente:
"Monseñor xx: tengo la absoluta certeza moral de que tanto Dios como el Papa (la Voluntad del uno se expresa a través del otro) quieren que usted constituya una Parroquia personal de rito propio otorgándonos una iglesia o capilla como sede de la misma. Lo primero, que Dios lo quiere, yo no se lo puedo probar directamente, pero le pido a El que le de un signo claro de Su voluntad y lo segundo, que el Papa lo quiere, si no lo cree, basta que usted personalmente se lo pregunte... * Si de todos modos usted no quiere, recordemos que los hombres pasan y que "ad portas" está el juicio de Dios."
Que Nuestra Señora bendiga, con muchos frutos, su dedicación apostólica por este medio de la red.... y recompense su valiosa ayuda al levantar una modesta página del IBP en... No se preocupe por la "desinformación aparecida y luego retirada y puesta de nuevo en un Blog chileno", no es la primera, ni será la última vez que sale a flote la envidia sacerdotal, -con semejante argumento leguleyo- ignorando voluntariamente el estado de la situación, (a mi nunca me han preguntado nada al respecto y creo que tampoco a la autoridad con la que estamos en relación) y que acuda a ese tipo de "guerra sucia" queriendo minar el apostolado, como desgraciadamente lo ha logrado hacer en este último año alejando a algunas familias de la Misa en el oratorio; recuerde, por ejemplo, lo sucedido con la capellanía de juventutem en Argentina... concuerdo con usted en que es evidente que el jovencito del Blog puso ese artículo por encargo... pero también esa que usted llama "guerra sucia", parece ser por encargo.
¿Qué obra de Iglesia no ha sufrido semejantes ataques? Y una obra antimodernista ¿iba a ser tolerada en pleno reinado del modernismo?... En cierto sentido es lógica esa actitud: Los seudotradicionalistas instrumentalizados por los modernistas... En lo que respecta a mi persona ya están perdonados... en relación al apostolado que el Papa encomendó al IBP: ¡Que Dios los perdone! ¡no saben lo que hacen!
Reciba, junto a los suyos, mi bendición sacerdotal. Hasta el triunfo del Corazón Inmaculado de María, en unión de oraciones,
P. Rafael Navas Ortiz IBP
P.S.:
De nuestra parte hemos hecho todo lo posible y Dios lo sabe para cumplir la voluntad del Papa. Ofrecemos, como usted dice, "el atraer sobre nosotros la animadversión que existe contra el Papa". Para algo servimos. Usted tiene razón al creer que esta actitud contra el IBP reafirma la posición de desconfianza que se mantiene entre los radicales de la FSSPX.
* En cuanto a la voluntad expresa del Papa, varias veces decretada, es la de ver a los Institutos de vida apostólica tomar una parte activa en el seno de las diócesis, me parece ella que vincula a los obispos, ¿no? «Los Obispos han de implicar a los Institutos de Vida consagrada y a las nuevas realidades eclesiales en las necesidades pastorales, respetando su carisma propio, y pedir a todos los miembros del clero una mayor disponibilidad para servir a la Iglesia allí dónde sea necesario, aunque comporte sacrificio» (Sacramentum Caritatis § 25). Se encuentra ya esta misma doctrina bajo la pluma del Cardenal Ratzinger en una conferencia de 1998.